¿Qué es venerar?

La procedencia de la palabra venerar es del latín. Deriva del verbo deponente –que tiene forma pasiva y significación activa- venerari, cuya definición es la acción de dar muestras de respeto o veneración, honrar; rogar respetuosamente, suplicar humildemente.

Clase: Verbo, infinitivo, 1era. conjugación.

Significado de venerar

El primer significado dado por la Real Academia Española está referido a “respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda”. Un segundo concepto es “dar culto a Dios, a los santos o a las cosas sagradas”.

Dentro de la Iglesia Católica se distingue la veneración a los santos y a María de la adoración que solo se realiza a Dios.

Sinónimos de venerar

Admirar, apreciar, estimar; respetar, honrar, tener en un altar, celebrar, exaltar; confiar, adorar, idolatrar, amar.

venerar

Antónimos de venerar

Despreciar, deshonrar, menoscabar, renegar, dilacerar; humillar, lastimar, rebajar.

Ejemplos de uso y frases

“Todo el pueblo ha ido a venerar a María, a la capilla que está en lo alto”. Se refiere en este caso, dar culto a un santo.

“En la tribu se les ha inculcado desde pequeños, venerar a sus antepasados”. En este ejemplo, se usa con el sentido de respetar y honrar.

“Se la ha venerado siempre por lo que ha sido en vida, por eso hoy, ante su beatificación, todos están tan emocionados”. Aquí, se aplica a admirar y respetar. El verbo está conjugado.

Venerar a los muertos

Se practica de alguna u otra manera en todo el mundo. Hay para ello costumbres y rituales variados y en algunos casos, quienes han partido son venerados como deidad.

El primer ritual que se encuentra en todas las culturas es el funerario que puede darse en horas, en días, a través de la tierra, fuego, por momificación. Puede también conllevar solemnidad y tristeza o alegría y cantos. Puede haber entierros con la inclusión de utensilios de la persona fallecida como hacían los indios Hopewell de Norteamérica. Ellos realizaban casas mortuorias de madera y en el interior se incineraba a los difuntos, luego de haber separado la carne de los huesos. Junto a él colocaban sus objetos para que la persona los tuvieran en el otro mundo.

Luego el rito más reconocido es la visita a los cementerios para dejarle flores, y recordarlo o hablarle, en Occidente. En Oriente, se realizan altares en las casas (butsudan) que representan a los antecesores.

Y por último, el que corresponde al recordatorio de todos los muertos, cuya fecha varía según las culturas. En Japón, por ejemplo, se realiza del 13 al 16 de agosto del calendario lunar, o sea del 11 al 16 de agosto del solar. Se divide en tres días, en los que se cree que las puertas del paraíso se abren  y permiten que los muertos visiten sus antiguos hogares y familiares. Por esa razón, una semana antes se limpian las tumbas, se adornan y se enciende incienso. Se los recibe y despide con comida y bailes.

En Occidente, y para la Iglesia Católica, en el Día de todos los Muertos, las personas creyentes no solamente van al cementerio sino que también concurren a oficios religiosos que ruegan por esas almas.

Desde muy antiguo, el hombre ha realizado estas ceremonias, primero, para no olvidarlos; para sentirse protegidos por estos seres que lo ven y saben todo; por respeto; para pedirles consejo y ayuda pero sobre todo porque en todos los casos, sienten que son el puente entre esta Tierra y el Más Allá, se lo conciba como se lo conciba.

Venerar a los santos

Para la Iglesia Católica, es el honor que se da a los santos. Según el dogma se considera que se los venera porque ellos, que están unidos a Dios en el cielo, interceden por el ser humano que está en la tierra. Dan además ejemplo para seguir sus pasos y porque también, pueden ejercer las gracias de Dios.

Esta veneración no se considera en detrimento de la de Dios, ya que todo lo que tienen estos seres lo han recibido como don de Aquél.

En términos litúrgicos, se considera que la veneración a los santos se realiza como santuarios de la Trinidad, como hijos que han sido adoptados por el Padre, hermanos de Cristo y miembros del Cuerpo Místico.

En cuanto a las imágenes y reliquias, la Iglesia Católica aclara que se veneran porque ayudan a recordar a Cristo, a María y a cualquier santo. No es el culto al material o a la forma de la figura si no a la representación del que está en el cielo.