¿Qué es delegar?

El vocablo delegar tiene su origen en el latín. Proviene del verbo delegare cuyo significado es remitir, transferir, imputar, atribuir. Este verbo está formado por el sufijo de- (dirección de arriba a abajo) y por el verbo legare (legar, enviar en misión, dejar en testamento). De esta manera puede considerarse que el concepto original de esta palabra es legar desde arriba hacia abajo.

Clase: verbo, infinitivo, 1era. conjugación.

Definición de delegar

La única definición que da la Real Academia Española es “dicho de una persona: dar la jurisdicción que tiene por su dignidad u oficio a otra, para que haga sus veces o para conferirle su representación.”

También se define como “ceder una persona u organismo un poder, una función o una responsabilidad a otra persona para que los ejerza en su lugar”. (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox).

Sinónimos de delegar

Dejar, legar, entregar, conferir, mandar, otorgar, transmitir, donar, ceder, encomendar, transferir; apoderar, representar, comisionar, tutelar; habilitar, encargar, investir, acreditar, facultar, confiar, autorizar.

delegar

Antónimos de delegar

Apropiarse, apoderarse, asumir, desautorizar; heredar, recibir, percibir; inhabilitar.

Ejemplos de uso y frases

“Ni aún muy enferma, la Presidente de la nación, delegó sus funciones en el Vicepresidente”. Se refiere en este caso a ceder su poder a quien le corresponde por ley. El verbo está conjugado.

“El gerente va a delegar sus funciones en su inmediato inferior, ya que se va de vacaciones en pleno período de importaciones”. Aquí, se aplica a dejar en sus funciones a otra persona.

“El resto de sus compañeros, delegaron en el capitán del equipo la decisión de salir o no a la cancha”. En este ejemplo, se usa con el sentido de confiar.

Delegar trabajo

Es un proceso que implica mucho más que traspasar el trabajo, que por una razón u otra, no se quiere, no se alcanza o no se sabe hacer. Implica involucrar a otros en la tarea, permitiéndoles aportar desde su visión, dándoles un espacio en la toma de decisiones y en la responsabilidad de los resultados.

Para realizar adecuadamente esta tarea es necesario tener en cuenta ciertos temas.

Uno de ellos es la elección de la persona adecuada para realizar el trabajo teniendo en cuenta que pueda ser el mejor calificado y puede llegar a los mejores resultados o quien sea el más beneficiado en aprender de esta experiencia. En el caso de que quien deriva no conoce el tema por ser muy específico, debe convocar a un especialista.

En segundo lugar, es necesario darle a quien se le entregue la tarea toda la información suficiente que se tenga. Guardarse información puede ser muy nocivo en el momento de los resultados. Conjuntamente con todo esto es fundamental darle toda la responsabilidad de lo que va a realizar, esto implica que así tendrá la libertad de hacerlo y trabajará más cómodo y con más eficiencia. Lo importante es el resultado de lo que se quiere, no cómo se llega a él (salvo casos específicos).

También es muy importante de qué manera se realiza esta delegación: mediante un diálogo, en un escritorio, con tiempo y los intervinientes distendidos. Estos son factores que ayudan a la comunicación entre el que delega y el que recibe el proyecto y permite un intercambio fluido que deja que se evacúen todas las dudas, comentarios y sugerencias.

Por último, para tener la garantía de que el trabajo se está llevando a cabo, es necesario revisar el progreso del proyecto, y para eso es recomendable establecer fechas de revisión del mismo. Y por supuesto, fijar una fecha de entrega final.

Delegar autoridad

Es asignar a una persona la jurisdicción, dignidad para que represente a otra, o cumpla sus funciones.

Esto sucede tanto en el ámbito empresarial – económico, como en el ámbito político, donde muchas veces por cuestiones de viajes al exterior, o problemas de salud, entre otros, los mandatarios deben entregar su autoridad a su sucesor inmediato según la constitución de su país.

Esto implica la clara asignación de deberes, responsabilidades y derechos.

En el caso político, todo esto está especificado en las constituciones de los estados y eventuales leyes. En las organizaciones empresariales se realiza de acuerdo también a normativas que puedan existir estatutariamente dentro de una empresa. Aunque también puede ocurrir que se designe a una persona para reemplazar a otra durante un determinado período, teniendo en cuenta la afinidad del área, la capacidad del reemplazante, las necesidades concretas de la compañía en ese momento, etc.

En todos los casos en que se produce una delegación de autoridad es por un tiempo determinado que se fija anteriormente al traspaso del poder.